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Montebello, la joya de Quebec

Toronto · Publicado el: 14 abril, 2012

Si hay un lugar donde se mezcla la adrenalina, el relajo y la buena gastronomía, es sin duda en Quebec. En esta ocasión, visitamos la pintoresca villa de Montebello- situada entre Ottawa y Montreal- un lugar mágico, de paisajes inspiradores, donde pasado y presente confluyen.

Un castillo de ensueño

Montebello, considerado uno de los santuarios de la naturaleza de Quebec, se ubica en la cara oeste de los Laurentinos – las montañas más antiguas del mundo- y a orillas del histórico río Ottawa. Una villa pintoresca donde el pasado se deja sentir a orillas del río - el mismo por el cual navegaron aborígenes y colonos- , en sus mansiones victorianas, en el Sitio Nacional Histórico Manoir Papineau – la mansión de Louis-Joseph Papineau,  señor de la Petite-Nation- o en su iglesia de piedra de estilo gótico.

Este paisaje de bosques, ríos y lagos- que durante el otoño se tiñe de rojo y en invierno de blanco – fue el que inspiró a Harold M. Saddlemire a construir aquí un refugio para los miembros del estiloso Seignory Club – entre ellos el primer ministro canadiense Lester B. Pearson, el Príncipe RAiniero y la princesa Grace de Mónaco-. Hoy, se trata de un majestuoso hotel de troncos de cedro rojo (de propiedad de la cadena hotelera Fairmont), considerado el más lujoso y grande de su tipo en el mundo.

El Chateau, construido a mano en un tiempo récord de tres meses- es sin duda el tesoro más preciado de Montebello: cientos de turistas llegan aquí en toda temporada deseosos de vivir la verdadera experiencia canadiense. Esto, ya que el resort ofrece un sinnúmero de actividades, tales como pesca, golf, tenis, squash,  paseos en canoa, en bicicleta o a caballo, o esquí a campo traviesa, curling, patinaje sobre hielo y paseos en trineos tirados por perros en invierno.

El hotel destaca por su elegancia y diseño rústico, en armonía con el paisaje que lo rodea. Aquí puedes hospedarte en una de sus suites estilo chalet y sentirte como en los Alpes Suizos. Lo que primero que te llamará la atención es su imponente lobby con techo con vigas de madera y su enorme chimenea hexagonal de piedra en el centro, donde  puedes relajarte, leer la prensa  o un libro acompañado de un buen café o compartir una copa de vino con tus amigos. En invierno es mas idílico aún, cuando puedes sentarte junto a la chimenea mientras cae la nieve silenciosa.

La vida en el hotel es la de un resort, pero el ambiente es tranquilo y silencioso: la música es reemplazada por el sonido del río, de la aves o de la melodía suave de un piano. La jornada comienza con un desayuno buffet en Aux Chantignoles (un surtido banquete de omelettes, huevos revueltos, tostadas francesas, panqueques con jarabe de arce, croissants, jugos frescos, fruta y cereales, entre otras exquisiteces ) y continúa con una  de sus tantas actividades ( puedes empezar, por ejemplo, con una tranquila caminata por sus senderos). Para relajarte, está su piscina temperada indoor de 22 metros- la más grande de su tipo en Canadá- o su spa, el que ofrece todo tipo de masajes y tratamientos (entre ellos uno exfoliante con azúcar de arce).

Jarabe de arce y otros sabores locales

Montebello también atrapa con sus sabores. Imperdible es visitar una de sus cabañas de azúcar, como Chez- Ti Mousse en Papineauville (www.cheztimousse.com), donde te recibirán con un apoteósico banquete local de papas, omelettes, jamón de cerdo ahumado,  havas cocinadas en manteca de cerdo, orejas de crisse ( tocino salado) y crêpes con jarabe de arce puro de postre. Si vas en primavera ( cuando la savia de los arces comienza a fluir), verás a Ti- Mousse en plena acción, preparando el jarabe de arce del agua azucarada  recolectada de  los árboles, la cual es tratada mediante cocción hasta formar el jarabe dulce (se requieren 40 litros de savia para hacer un litro de miel de maple) .

La visita no sería completa sin antes probar, por supuesto, el  maple taffy, que consiste en derramar caramelo de arce sobre  una tira de nieve y comerlo frío enrollado en una paleta. En tu tiempo libre, recorre los senderos donde se recoge la savia del arce y visita su tienda, donde encontrarás productos derivados del arce a precios convenientes ( un galón de 500 ml de sirope claro está a 8 dólares).

Otro producto estrella de Montebello son los chocolates artesanales de ChocoMotive (www.chocomotive.ca), ubicado en su antigua estación de trenes. Sus dueños, Gaëtan Tessier y Luc Gielen, preparan aquí  bombones y otras delicias con chocolate, azúcar y cacao orgánico certificado. A diferencia de otros chocolates, los suyos  no contienen lecitina de soja.

Si visitas ChocoMotive, podrás además ver in situ cómo se fabrican sus chocolates y aprender un poco sobre sus orígenes y características. Esto, ya que la empresa forma  parte de la red de Economuseos, empresas de artesanos o agricultores que utilizan una técnica o saber ancestral y autóctono para la producción y que abren sus talleres al público para que participen en las actividades productivas. Estas empresas se financian con la venta de sus productos.

En invierno, no hay nada más placentero que entrar a esta tienda- cabaña ( construída con los mismos troncos del castillo) y entrar en calor con una taza de chocolate caliente. Luego es el momento de degustar sus pralinas ( bombones rellenos), rellenas con foie grois (de aperitivo) o con azúcar y jarabe de arce, caramelo (los más demandados), crema de turrón, leche, mazapán, entre otras delicias ( recomendamos el Manon, un bombón  de chocolate blanco, con pasta de almendras, crema, mantequilla, chocolate y nuez pecana tostada, un verdadero placer al paladar). “ Aquí jugamos con las texturas, los sentidos, las combinaciones dulces y saladas y los sabores locales” , cuenta Luc Gielen. De ese juego han nacido chocolates con pimienta, caramelo picante, canela, clavos de olor y nuez moscada, entre otras mezclas exóticas.

Muy cerca, la Fromagerie Montebello (www.fromagerie-montebello.ca) ofrece los mejores quesos, patés y confituras de la zona. Guy Boucher, uno de sus dueños, nos paseó por sus instalaciones explicándonos cómo elaboran sus famosos quesos, los que son demandados tanto por quienes visitan la zona, como por restaurantes, supermercados y otras queserías de la región.

En Fromagerie Montebello se producen quesos frescos  y especializados  en grano, en bloque o en tortillons ( forma de bola), cuyos nombres hacen alusión directa a la zona donde están ubicados y a su historia. “Decidimos llamarnos simplemente Montebello, porque somos el reflejo de esta villa. Nuestro objetivo es producir un producto de calidad que encante a los visitantes”, cuenta Boucher.  Aquí puedes elegir una porción del Rebellíon 1837 ( queso azul cremoso),  o del Tête à Papineau (queso duro, también utilizado para preparar raclettes) y del Manchebello (queso de cabra duro, cuyo nombre nace de la combinación entre Manchego y Montebello), todos elaborados con leche local. En verano, pretenden atrapar también con sus helados artesanales.

En Montebello también encontrarás boutiques, galerías de arte, edificios patrimoniales, bares y pubs. Junto con desconectarse y vivir una experiencia única, muchos de sus visitantes llegan a estos rincones sólo para comprar uno de los productos artesanales de Lavandine & Cie (www.lavandineetcie.com ) que se han hecho famosos para tratar problemas a la piel y dolencias en el cuerpo. Se trata de un  negocio local de productos ecológicos para el cuidado del cuerpo hechos a mano con ingredientes naturales, como jabones, cremas y exfoliantes con lavanda, enebro, menta, cítricos, aloe vera y otros aceites naturales.

La filosofía de  Mariejo Yergeau, su dueña, es justamente entregar un producto que nutra tanto el cuerpo como la mente. “La piel es el órgano más grande  del cuerpo. Si  nos preocupamos de comer bien, ¿por qué no somos conscientes también de lo que utilizamos en nuestra piel?”, comenta, para quien no fue fácil desarrollar este negocio. “Partí de la nada, con poco presupuesto. Era más fácil para mí reducir costos y vender jabones procesados industrialmente. La clave del negocio está en creer firmemente en lo que uno hace y vende, en  los verdaderos beneficios que los productos naturales tienen para el cuerpo”, explica.

Uno de sus productos más demandados- los cuales se pueden comprar también vía internet- son las cremas para la circulación. “Todos tenemos algún dolor y aquí viene mucha gente que ha ido al médico, ha seguido tratamientos y nada y encuentran en mis productos la solución”, agrega Mariejo. ¿Su favorito? La mantequilla para el cuerpo batida de lavanda, “que deja la piel suave y sedosa”. En su caso, los resultados saltan a la vista.

Flora y fauna local
 
En Montebello puedes recorrer sus bosques y apreciar la flora y fauna local. Para una experiencia diferente y más completa, visita Parc Omega (www.parcomega.com) una especie de safari donde observarás desde tu carro bisontes, alces, osos negros, cabras salvajes, ciervos de cola blanca, alces americanos, coyotes,  lobos, jabalís, mapaches y pequeñas especies nativas. La gracia del parque es que verás a los animales en su hábitat natural, a la vez que interactúas con ellos ( los alimentarás desde la ventana de tu carro). A excepción, claro, de los coyotes, lobos y osos que se encuentran encerrados con rejas para seguridad del visitante.

Visitar Parc Omega es ideal para la familia. Los animales son muy amigables y se acercan a buscar la comida ( no hay nada que temer) aunque se recomienda siempre tener la ventana medio cerrada y jamás salir del auto ( sólo en los senderos permitidos, donde además puedes hacer un picnic). Recomendamos partir tu recorrido en el Park House, donde hay una terraza con una hermosa vista al lago Bird y a su flora y fauna, así como una tienda donde puedes comprar zanahorias para los animales y souvenirs para ti. Durante el recorrido, sintoniza la estación de radio 88,1 FM donde aprenderás más sobre los animales.

Gastronomía local

Los quebequenses aman la buena comida y Montebello no se queda atrás con su oferta gastronómica. Aquí encontrarás desde bares y resto-pubs a restaurantes más elegantes y de mantel.

Si lo que buscas es un ambiente relajado e informal, dáte una vuelta por Le Zouk Resto- Pub (530 Rue Notre-Dame) un pub restaurante construído con troncos, suelo y decoración de madera que le dan un ambiente acogedor y rústico. Es el lugar ideal para saborear una cerveza local ( o una cidra) o un  buen vino, junto a una sopa, un appetizer, una ensalada ( recomendamos la ensalada de mariscos tibia, que lleva ostiones y camarones) o una apetitosa hamburguesa (como la de bisonte con mayonesa casera picante,ensalada y nachos).

Más de mantel es Aux Chantignoles, en el Fairmont Chateau Montebello. El restaurante se especializa en comida francesa y cuenta con una amplia y hermosa vista al río Ottawa. Durante nuestra visita, que coincidió con Earth Hour, nos deleitamos con un sabrosa cena de cuatro platos a la luz de las velas junto a un galardonado vino tinto australiano (uno de los tantos vinos internacionales que aquí se ofrecen).¿ Algunas de sus exquisiteces? La tarta de trucha arcoiris, su risoto de champinones, la pechuga de pato acaremalada, el bife al vino tinto  y su crème brûlée y tarta de azúcar de arce de postre (53 dólares con té y café incluidos).

Después de cenar, a los niños les gusta rostizar malvaviscos en una fogata al exterior, mientras los adultos prefieren terminar la jornada con un cóctel y escuchando música en vivo en el Seigneurie Bar.

Montebello, la verdadera experiencia franco-canadiense.

 

¿Cómo llegar?
Montebello se ubica en la región de Les Outaouais, a una hora de Ottawa y una hora y media de Montreal. Desde Toronto, puedes llegar por Via Rail a Ottawa (www.viarail.ca) y luego arrendar un auto y manejar hasta la villa. Los más aventureros también pueden hacerlo en avión o helicóptero.

¿Donde alojar?
Fairmont Chateau Montebello ( www.fairmont.com ) cuenta con 211 habitaciones bien equipadas – seis de ellas con jacuzzi-  y todas las intalaciones de un hotel de lujo. El hotel ofrece diferentes paquetes según la temporada. Igualmente en Montebello puedes encontrar albergues y alojamiento de todas las categorías.

Más información: www.ville.montebello.qc.ca, www.tourismeoutaouais.com

 

Publicado: 14 de abril, 2012
Texto: Andrea Sagues
Fotos: Sergio Recart

 

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