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Los estragos del efecto «Ford» en la política local

Diego Hidalgo analiza el panorama electoral en Toronto durante el mandato de Rob Ford
Toronto · Publicado el: 3 septiembre, 2014

Semana tras semana y debate tras debate, mientras más avanza este proceso electoral municipal, más me desilusiono con los resultados y con los candidatos que lideran las encuestas. Me desilusiona que Rob Ford se encuentre en segundo lugar con 32% del apoyo popular después del circo que ha montado en este último año. No sólo por sus problemas personales, pero por sus pleitos y riñas con un gran número de instituciones, grupos étnicos y figuras políticas. Sin embargo, la desilusión más grande en todo este proceso electoral es que el paso de Rob Ford por la alcaldía estos últimos cuatro años, ha dejado un efecto residual con síntomas de cinismo en la política local. Ahora parece ser que ninguno de los candidatos que lideran las encuestas está dispuesto a contradecir las políticas de Ford, por miedo a perder los votos de los ex partidarios del alcalde.

Lo que más me molesta de Rob Ford no es su problema de drogadicción o alcoholismo, ni sus episodios vergonzosos, ni siquiera su falta de ética profesional. Lo que más me molesta de Ford es lo que él representa: una política de polarización e individualismo que se fundamenta en responder al caos, en lugar de invertir en el futuro. Este individuo ha hecho que la gente en esta ciudad se tenga pica, odio y resentimiento, en lugar de fomentar la unión y la colaboración. Se ha peleado con una ridícula cantidad de gente e instituciones, desde la directiva del colegio donde entrenaba fútbol americano, hasta la comunidad gay, pasando por los ciclistas, los ambientalistas, el jefe de policía, y la prensa, entre los más notorios.

En una de sus políticas más egoístas y retrogradas, Ford que es un supuesto defensor de los pobres, quienes son el segmento de la población de donde obtiene la mayoría de su apoyo, lideró la abolición del impuesto anual de $60 a los autos. Alguien explíqueme, ¡cómo es posible que se elimine un impuesto de apenas $60 al año a los ciudadanos que pueden permitirse tener un auto, cuando una persona que depende del TTC tiene que pagar más de $1,600 al año? Es el precio de transporte público más alto de la región comparado con Nueva York: $1,300, Montreal: $950, Chicago: $1,200, ¡es un robo a mano armada! Por si fuera poco, el tipo además se jacta de haber ahorrado 250 millones de dólares a la gente de Toronto al eliminar ese impuesto; lo que ha hecho es pasar el costo de ese “ahorro” a los más pobres y a las generaciones futuras que van a tener que pagar por la renovación de la infraestructura.

Un líder tiene que ser un unificador de diferentes grupos, un mediador en asuntos críticos, un negociador en beneficio del pueblo que lo eligió, y un ejemplo para las futuras generaciones. Un líder busca consensos y toma las decisiones más difíciles que nadie quiere o puede tomar, sacrificando su propio pellejo por el bien de la mayoría. Lo que hace Ford es estrategia política, que es exactamente lo opuesto: es buscar salvar su propio pellejo de la manera más astuta y sin que la mayoría de gente se dé cuenta. Por ejemplo, Ford ha generado este absurdo debate popular entre el uso de LRTs (Tránsito de Tren Ligero) y Metro Subterráneo, ha politizado un tema que antes pertenecía a los expertos y lo ha puesto en las manos de la gente. Ahora resulta, que si eres conservador estás a favor de construir el metro y si eres liberal estás a favor de construir LRTs, ¡qué cosa más absurda! Este es un tema científico que se basa en asuntos técnicos como estudios de demanda de tráfico, estudios geológicos y estudios de factibilidad; no debería depender de lo que se le antoje más al pueblo. Ford ha utilizado esta discordia popular para ganar puntos políticos y distraer a la gente de que en estos últimos cuatro años no se ha invertido en absolutamente ningún proyecto nuevo de transporte público. Los dos proyectos actualmente en construcción, el Eglinton Crosstown LRT y el Spadina Subway Extension, empezaron antes de Ford, y lo sé porque trabajé en uno de ellos por 3 años.

El problema de fondo es que no hay suficiente dinero en la ciudad para invertir en nueva infraestructura, y la política de Ford de no subir impuestos y quitar los que ya tenemos, nos va a llevar al caos. Toronto tiene los impuestos más bajos de la región del sur de Ontario, pero requiere de la inversión per cápita más alta ya que en los últimos 30 años no se ha construido suficiente infraestructura. ¡Queremos metros pero nadie quiere pagar por ellos! Tenemos que entender que sin recaudación tributaria, hay poco que la municipalidad pueda hacer para emprender en todos los proyectos que Toronto necesita para crecer saludablemente. Si no empezamos a invertir en nuevas líneas de transporte público ya, esta ciudad se va a llenar de carros al punto de ser intransitable y será muy tarde para buscar soluciones efectivas. Como latinoamericanos sabemos muy bien lo importante que es tener una ciudad transitable, de lo contrario tenemos que recurrir a soluciones desesperadas estilo “pico y placa”, cómo sucedió en Bogotá, México D.F. o Quito.

Lo peor de todo, es que parece que esta actitud anti-impuestos es contagiosa. La presencia de Ford ha creado un efecto “dominó” en la política local desde que ganó las elecciones pasadas con su lema de “Stop the gravy train”. Desde que Ford popularizó ese mensaje, muchos políticos locales parecen tener alergia a hablar de impuestos. Olivia Chow es el ejemplo más notorio; a pesar de ser de izquierda y de estar consciente del informe por parte del City Manager, Joe Pennachetti, que claramente indica que Toronto necesita más ingresos tributarios, no se ha atrevido a proponer un plan con más impuestos. Me decepciona muchísimo que una candidata supuestamente progresista, no tenga los pantalones para arriesgarse a perder unos cuantos votos y proponer una plataforma tributaria realista para cubrir las inversiones que necesita Toronto.

Filosofía Urbana

Diego Hidalgo Saa

Graduado en Ingeniería Civil, Diego Hidalgo se apasiona por el desarrollo de las ciudades, las comunidades modernas y el diseño urbano. Diego compartirá su opinión acerca de la actualidad política, social, económica y cultural de Toronto.

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