Algonquin, un parque que inspira
A sólo tres horas de Toronto, el Parque Provincial Algonquin brinda un paraíso
para los amantes de la naturaleza y del deporte aventura.
Un santuario de la naturaleza a pocas horas de la ciudad. Un lugar que fascina en cualquier época
del año, con sus imponentes bosques de coníferas y sus eternos paisajes de arces, lagos, ríos
y colinas que en invierno se visten de blanco y en otoño atrapan con su paleta de fascinantes
colores. Un destino de una belleza sin igual que ha inspirado canciones, películas y el trabajo de
renombrados artistas como lo fueron Tom Thomson junto con los miembros del Grupo de los
Siete, quienes inmortalizaron en sus obras estos paisajes de ensueño.
Se trata del Parque Provincial Algonquin, el más antiguo y famoso de Ontario y uno de los más
grandes de Norteamérica. Situado a unas tres horas al norte de Toronto, es el lugar ideal para los
amantes de la naturaleza, de la aventura y de la vida libre, y un excelente destino para viajar en
familia en lo que resta del otoño.
Este parque, formado por efectos de la erosión y la glaciación, fue originalmente habitado por
aborígenes que llegaron aquí en busca de comida. En 1893, fue establecido como un parque
público, centro de salud y lugar de esparcimiento para los pueblos de la provincia. Hoy, es uno
de los destinos canadienses más visitados y una de las joyas más preciadas de este país.
A pocas horas de la ciudad
Algonquin se ubica a unos trescientos kilómetros al norte de Toronto y se llega a través de la
carretera 11 que conecta con la 60, la ruta principal que cruza el parque de oriente a poniente. La
puerta de entrada poniente marca el kilómetro cero y es donde deberá obtener un pase diario (o
por varios días, si su intención es quedarse) necesario para visitar sus principales atracciones y
estacionarse en las áreas permitidas. El pase tiene un valor de 16 dólares canadienses al día por
vehículo y debe estar visible en todo momento. En la entrada además le facilitarán un boletín del
parque mapas, información respecto de los senderos, los atractivos del parque, alojamiento, áreas
de camping, áreas de picnic y todo lo que necesita saber para sacarle el mayor provecho posible a
su visita.
Si bien Algonquin es un destino para cualquier época del año, recomendamos visitarlo en otoño,
cuando los árboles cambian su follaje, disminuye la cantidad de turistas (suele llenarse en
verano), el clima es más cálido y menos húmedo y por lo mismo, hay menos mosquitos. Entre
septiembre y la primera semana de octubre las hojas de los arces (maples), álamos y robles
alcanzan su peak de color antes de caerse. Imagínese una tarde de otoño en el parque haciendo
un picnic, o paseando tranquilamente en canoa o bien en bicicleta con las hojas de los árboles
cayendo suavemente y el sonido de la brisa acariciándolas. ¿Como de cuento, no?
Si ya está más convencido, parta por echarle un vistazo al Fall Report (en
www.algonquinpark.on.ca) donde se informa sobre el estado del cambio de follaje de los árboles
y los miradores y lugares más interesantes donde obtener las mejores vistas. Aunque nuestra
visita al parque fue durante el “past peak”, es aún un excelente momento para ver el parque
teñido de rojo, naranjo y amarillo.
Un sinfín de posibilidades
Algonquin cuenta con 7.725 km2 de bosques, colinas, ríos y lagos, lo que lo convierte en un
paraíso para el deporte aventura. La pesca, el ciclismo, los paseos en canoa, el camping y el
senderismo son algunas de las actividades preferidas durante la época estival, mientras que en
invierno el esquí de fondo permite al visitante impregnarse de los magníficos paisajes cubiertos
en nieve.
Para una visión general del parque, recomendamos partir el recorrido por el Centro del Visitante
(kilómetro 43), donde podrá aprender sobre su historia, su flora y fauna (se recrean los animales
y sus hábitats) y obtener una vista impresionante de sus bosques desde su terraza. El centro
además exhibe un video con imágenes del parque durante sus cuatro estaciones (dura 12
minutos y vale la pena ver para informarse sobre los orígenes del parque) y cuenta con una
cafetería para snacks y comidas ligeras, además de una tienda de suvenires e interesantes libros
sobre el parque.
¿Más orientado e informado? Ahora lo animamos a empezar su aventura por el parque de la
cual seguramente no se olvidará jamás. ¿Cómo? A través de algunas de las actividades más
populares, como:
Senderismo: Algonquin cuenta con diecinueve senderos interpretativos, que varían en longitud
-de 0,8 km hasta 13 km- y dificultad. A través de estos senderos, aprenderá sobre la ecología e
historia del parque y podrá acceder a miradores con vistas impresionantes. Al inicio del sendero,
encontrará un panel donde se explica el recorrido, su dificultad y el tiempo aproximando que le
tomará hacerlo (muy importante, sobre todo para no sobre exigirse ni recorrerlos de noche). En
estos mismos paneles encontrara guías en inglés y español donde se explica el recorrido y los
encantos que verá en cada una de sus paradas.
A los menos exigentes (o los que viajan con niños), les contamos que la mayoría de los senderos
de menor dificultad se encuentran a lo largo de la carretera 60 donde puede estacionar en las
áreas designadas (recuerde dejar siempre su pase visible en el auto) para luego comenzar el
paseo. Uno de estos senderos es el del Hardwood Lookout (kilómetro 13.8), un loop de 0.80 kms.
que conduce a través de un típico bosque frondoso y finaliza con una magnífica vista al Lago
Smoke (uno de los lagos más largos del parque) y las colinas repletas de arce que lo rodean. Otro
sendero cortito es el del Lookout Trail (kilómetro 39.7), un loop de 2.1 kms que sube por un
joven bosque hasta la cima de un acantilado desde donde se obtiene una vista espectacular del
parque, tan bella que parece un cuadro o un telón de fondo puesto ahí intencionalmente para el
turista. Un lugar donde se sentirá pequeño frente a tanta belleza natural (¿puede creer que este
paisaje alguna vez estuvo 20 kilómetros por debajo de la superficie de la Tierra?) En este sendero
observará y aprenderá también acerca de la formación geológica del parque.
Para esta actividad, recuerde andar siempre con zapatillas y ropa adecuada.
Mountain Bike: Otra entretenida manera de sumergirse en los encantos del parque es en
bicicleta. En el parque encontrará tiendas donde arrendarlas por cuatro horas o por el día
completo (como en The Two Rivers Store en el kilómetro 31,4), aunque lo ideal, si puede, es
llevar su propia bicicleta para tener más libertad de horario y, sobre todo, si pretende realizar
recorridos de mayor dificultad.
Existen dos senderos para bicicletas accesibles desde la carretera 60. Uno es el Minnesing
Mountain Bike Trail (dificultad moderada) de pendientes y descensos pronunciados, rocas,
raíces, obstáculos y fangos. El otro es el Old Railway Bike Trail, un sendero de menor dificultad
e ideal para un paseo en familia, ya que va por una antigua línea de ferrocarril bien apisonada.
El sendero bordea ríos y lagos y es accesible desde varios campamentos y desde la misma Two
Rivers Store (muy conveniente si su plan es arrendar).
Paseo en canoa: Una típica imagen de Algonquin es la de una persona paseando apaciblemente
en canoa por los lagos de la región, la mayoría de los cuales fueron formados por la retirada de
los glaciares durante la última edad de hielo. La canoa además da la libertad de llegar a lugares
más recónditos y solitarios a los que no se puede acceder en auto o a pie.
Existen dos tiendas donde arrendar canoas por el día. Uno es Algonquin Outfitters (seis kms.
al norte del kilómetro 46.3) en el Lago Opeongo, el lago más grande del parque. Aquí también
se pueden arrendar kayaks y bicicletas. Entre sus servicios, se encuentra el watertaxi, los cuales
conducen a los turistas (junto con el equipo) a zonas solitarias para una experiencia más mística.
Otra tienda es Portage Store ubicada en el Lago Canoe – uno de los lagos más populares- en el
kilómetro 14.1, que ofrece una amplia gama de equipos y suministros para camping, paseos en
canoa, kayak y pesca. Cuenta también con una tienda de suvenires y un restaurante con vista al
lago.
Pesca: La pesca está permitida en Algonquin, pero para practicarla se requiere de una licencia de
pesca estacional. La carretera 60 ofrece una variedad de oportunidades para la pesca, en especial
para la trucha de lago y la perca de boca chica. Las truchas de arroyo y las Splakes habitan en
una serie de lagos de fácil acceso, donde se practica la pesca con línea (light spinning), la pesca
con mosca o de arrastre. En muchas ocasiones puede manejar al lago y si bien puede pescar en la
orilla, recomendamos adentrarse un poco más ya sea en canoa o en bote.
No hay nada más satisfactorio que pescar y luego cocinar su presa y, para ello, el parque cuenta
con pozos para fogatas en áreas designadas.
Animales de película
A lo largo de los senderos y los diferentes lugares del parque, podrá entrar en contacto con la
flora y fauna de esta zona, para lo cual no olvide llevar sus binoculares.
Algonquin es el hogar de más de 40 mamíferos, cerca de 30 tipos de reptiles y anfibios (no
venenosos) y más de 130 clases de pájaros. No espere verlos todos en una sola visita, pero estos
consejos pueden ayudarlo.
Paradójicamente, el mejor lugar para ver los animales más característicos es a lo largo de la
carretera 60. El mejor momento es de madrugada (para presenciar pájaros y mamíferos) o
durante el atardecer. Concéntrese en aéreas bajas y húmedas como pantanos, lagunas y prados, el
hábitat preferido de muchas de estas especies. Algunos senderos interpretativos a lo largo de la
carretera 60 son excelentes para ver varias especies, como el Beaver Pond Trail, el Spruce Bog
Boardwalk y en particular, el Mizzy Lake Trail (que cuenta con muchas lagunas).
La primavera es la mejor época para ver un alce con facilidad. Durante mayo es muy frecuente
encontrarlos a lo largo de la carretera ya que son atraídos por los charcos de agua ligeramente
salada que se forman en las cunetas como resultado de las operaciones de vertido invernal de
arena. Más tarde, en junio y julio, los alces satisfacen sus antojos de sodio con plantas acuáticas
de lagunas o bahías poco profundas donde pueden ser vistos con facilidad. A fines de julio,
los alces pasan su tiempo escudriñando entre las hojas y las ramas de los bosques y son menos
visibles.
A fines de septiembre y comienzos de octubre, los alces entran en celo y es frecuente verlos
recorriendo largas distancias en busca de sus hembras. Durante nuestra visita en octubre,
pudimos ver un alce en dos oportunidades en los alrededores de la carretera 60, en el kilómetro
40.
En cuanto a los famosos ciervos, la mejor chance de verlos es durante un paseo matutino en auto
por la carretera 60. En tanto, la mejor época para divisar un castor es en octubre cuando salen a
cazar y almacenan sus provisiones para el invierno. Durante el verano, es raro verlos antes del
atardecer. El Beaver Pond Trail y el Mizzy Lake Trail son algunos senderos ideales para ver
castores, al igual que algunas lagunas a lo largo de la carretera 60 y a lo largo del camino que
conduce a Opeongo.
Aunque los osos negros son comunes en el parque (hay cerca de 2.000) no es común verlos y no
existen lugares en particular para hacerlo.
Para la observación de aves, focalícese en locaciones donde el camino cruza por el límite entre
dos o más hábitats diferentes, como el borde de un canal de agua o humedal. Esto le permitirá
cubrir más hábitats y aumentar así la posibilidad de ver una amplia variedad de aves. Para más
información, revise el boletín técnico The Checklist and Seasonal Status of the Bird of Algonquin
Provincial Park en el que se indica cuáles especies han sido observadas en el parque, qué tan
comunes son, y en que periodo del año puede verlas. También sugiere algunas locaciones para
mejorar su experiencia y sugerencias para divisar algunas especies únicas del parque, como el
Paro Boreal (Boreal Chickadee) y el Gray Jay.
Flora
A excepción de las flores silvestres o los arces en otoño, la mayoría de los visitantes no presta
mayor atención a la flora del parque. Muchas personas, por ejemplo, desconocen cómo la
hermosa planta cántaro de los pantanos Spruce se ha adaptado a vivir en un ambiente de pocos
nutrientes (mediante la captura de insectos) o la compleja relación entre flores como las Pink
Lady's-slipper y los insectos responsables de su polinización. Para aprender más sobre la
complejidad e importancia de las plantas del parque existen caminatas especiales y charlas
educativas (más frecuentes en verano) en las que puede participar.
Las setas y otros hongos son también de un atractivo y belleza única, y el parque es un buen
lugar para apreciarla.
Alojamiento
El camping es sin duda la actividad preferida de quienes visitan el parque. Existen dos áreas para
acampar: las que pueden accederse en auto y las que pueden accederse solo a pie. Independiente
del área que elija, necesitará un permiso para acampar y reservar con anticipación, especialmente
durante el verano.
Otra opción que ofrece el parque es alojar en unas históricas cabinas rústicas que fueron
utilizadas por la policía montada años atrás para patrullar las zonas rurales. O bien en un clásico
yurt o carpa utilizada tradicionalmente por los nómadas desde donde se puede disfrutar la paz del
parque y sus alrededores.
Si lo suyo es la comodidad, la zona cuenta con excelentes resorts y hostales. Uno de ellos es
Adventure Lodge, de Resorts of Ontario, ubicado en la localidad de Whitney a solo minutos de
la entrada oriente del parque y de sus atracciones. Se trata de seis simpáticas cabañas en el medio
del bosque, todas equipadas con televisor, refrigerador, internet, chimenea y un jacuzzi que
después de un día repleto de actividades lo agradecerá.
Su locación - entre majestuosos pinos y frente al río Madawaska- y relación precio-calidad
hacen de Adventure Lodge un lugar ideal para relajarse, sumergirse en la naturaleza pero con
las comodidades básicas. Aquí ni siquiera hay que preocuparse por la comida, ya que el valor
por noche incluye un abundante desayuno – opción de huevos, tostadas francesas, yogurt con
cereales o panqueques, todos acompañados de tostadas, café y jugo- y una deliciosa cena de
tres platos que lo dejará más que satisfecho y le permitirá recargarse de energías para la jornada
siguiente. Y, lo mejor de todo, es que además puede llevar su propio vino (no cobran por el
descorche). Ambas comidas son servidas en un acogedor comedor ubicado en la recepción del
lodge.
El personal del lodge es muy cálido y amoroso y nos trataron como reyes. Durante nuestra
primera noche, nos deleitaron con un menú en base a un strudel de champiñones y ensalada de
espinacas, salmón con acompañamientos y un cheesecake de chocolate de postre. En nuestra
segunda noche, fuimos sorprendidos con una cena de Thanksgiving que incluía el clásico pavo
con todos sus acompañamientos y por supuesto, el pie de calabaza con crema de postre. Una
verdadera delicia (más información en
www.adventurelodge.com)
Ya lo sabe. Si vive en Canadá o anda de visita, no puede dejar de visitar el parque Algonquin,
una verdadera maravilla de la naturaleza y el reflejo de ese Canadá genuino que muchos tenemos
en nuestras mentes. Un verdadero paraíso que sin duda lo atrapará y lo dejará con ganas de
volver.
Más información:
www.algonquinpark.on.ca,
www.OntarioParks.com
Publicado: 14 de octubre, 2011
Reportaje: Andrea Sagues
Fotos: Sergio Recart
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