‘No somos Criminales’

Una familia de Toronto de origen colombiano sufrió el abuso de la policía de Niágara en la madrugada del pasado 7 de agosto


¿Cuántos de nosotros no quisiéramos tener unos días libres? ¿Cuántos aprovechamos al máximo, esos pocos días de la semana en los que podemos compartir junto a nuestra familia al menos algunas horas de alegría y buenos momentos? Este es el caso de Wilder Pardo, un ciudadano latino de Toronto que, como nosotros, encuentra en esos momentos familiares los mejores minutos de su vida, o por lo menos así lo hacía.

Los horarios coincidían para un pequeño viaje familiar, así que Wilder no lo pensó dos veces y junto con sus seres queridos partieron al Cottage de un amigo, en el resort de Sherkston Shores ubicado en la región de Niágara el sábado 7 de agosto.

El viaje empezó de manera estupenda como lo diría Pardo en una entrevista “Recuerdo que fuimos a nadar. Todos estábamos muy emocionados, así que llegada la noche comenzamos a bailar. Música, comida, ustedes saben”. Pronto la alegría de la familia y amigos llegaría a tal punto que miembros de seguridad del resort vendrían un par de veces a pedirles que bajaran el volumen, y la familia así lo hizo. Hasta entonces, todo iba bien.

Pasadas las horas, el cansancio fue venciendo poco a poco a Wilder, familia y amigos, quienes decidieron que era hora de acostarse a la 1:00 AM. Por fin en cama, las sonrisas de todos daban paso a un merecido descanso, pero fue aquí dónde todo empezaría a ir mal, pues a las 2:00 AM el panorama sería distinto.

“No somos criminales” dijo Pardo mientras tres o cuatro efectivos de la policía de Niágara, quienes momentos antes habían irrumpido intempestivamente en el cottage, les gritaban a todos que salieran. A empujones y gritos la familia fue despertada y expulsada de su recinto sin ninguna explicación.

Para Luis Eduardo Hernández, ciudadano colombiano y amigo de la familia quien había sido invitado a pasar el fin de semana con ellos, la pesadilla recién comenzaba. Luis Eduardo fue despertado a golpes y jalones por los policías quienes lo arrastraron de la pierna y golpearon en el piso hasta romperle 3 costillas, sin preocuparles que en el mismo cuarto se encontrara dormida, la suegra de Pardo de 70 años y su pequeña hija Victoria, de 10.

Para la niña este encuentro con la policía resultó traumático: “Empezaron a patearlo (a Hernández) y lo jalaron de la pierna y empezaron a golpearlo, yo estaba llorando, no podía ver” cuenta la pequeña Victoria.

Después de todo el abuso, la policía se fue llevándose consigo a Hernández y a otro amigo de la familia, para luego ser simplemente liberados tras pagar una multa de 65 dólares por traspasar propiedad privada. Lo curioso aquí es que nadie puede explicar el porqué de esas multas pues, como dice Pardo, el dueño del cottage, Luis Largos, se encontraba en ese momento en la propiedad y había dado permiso a todos para que estuvieran ahí.

Wilder Pardo se encuentra en estos momentos hablando con un abogado, pues tiene la intención de presentar cargos en contra de la policía de Niágara; quienes a su vez se han negado a brindar mayores comentarios, al respecto al igual que las personas encargadas de Sherkston Shores.

Desde aquí enviamos un llamado a toda la comunidad latina para que apoye a la familia Pardo en este caso y lleguemos a dar con una respuesta del porqué fueron atacados de esta manera por los policías de Niágara. Recordemos que esto si bien les ha ocurrido a ellos ahora, puede ocurrirle a cualquiera de nosotros en el futuro y la próxima víctima inocente que tenga que ser testigo de esto, puede ser su hija o hijo. La comunidad debe mantenerse unida.


Publicado: 27 de agosto, 2010
Reportaje: Diego A. García Soto - diego@torontohispano.com


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