Una vez más, del 16 al 19 de noviembre, la Esmeralda Enrique Spanish Dance Company se encargó de deslumbrar con sus ritmos andaluces al público de Toronto en el Premier Dance Theater en el Harbourfront. En total el programa nos trajo nueve presentaciones, cada una única en estilo, pero todas con una gran intensidad, y en su mayoría basadas en las composiciones del pianista español de finales del siglo XIX, Isaac Albéniz.
Una escena minimalista, en la que la proyección de azules y rojos en el fondo predominaron, a penas revelaba la presencia de los músicos en un segundo plano. Este arreglo permitió concentrarnos en la danza sin dejarnos olvidar de dónde provenían las melodías vivas de las guitarras de Nicolás Martínez y José Luis Valle “Chuscales”, el violín de Vasyl Popadiuk, y la percusión de Francisco Javier Orozco “Yiyi.”
Las cinco bailarinas de la compañía – Paloma Cortés, Ángela del Sol, Ilse Gudiño, Renata Palomo y Margarita Rigó – tuteladas por Esmeralda Enriques y acompañadas todas de Ramón Martínez, una de las promesas del flamenco español, se dieron la tarea de traer al público de Toronto el calor andaluz que tanto hace falta en estas épocas. Y calor no faltó. Uno de los mejores momentos de la noche – si es que nos podemos permitir medir esto con el vigor de los aplausos del público – fue el solo ejecutado por Ramón Martínez en la canción Sabor. No sólo fueron aplausos, si no también risas, los que este talento español nos trajo con sus pícaros movimientos y taconeo incesante.
Al final, fue la combinación de música y danza lo que hicieron de esta, una noche inolvidable para los presentes, en la que no pasó un segundo en el que el escenario dejará de emanar la pasión, en sus diferentes tonalidades, logradas por el taconeo, el charrasqueo de las guitarras, y la firme sensualidad en los movimientos de estos interpretes de la herencia andaluza.