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Regresamos de Lima , ciudad de nuestros amores, en la que en quince días hemos vivido un torbellino de visitas, conversaciones, reuniones con parientes y amigos, con Congresistas, con el Canciller, con el Presidente de la República, más la posibilidad de contacto con la realidad de una ciudad vibrante que trata de mantenerse en estos tiempos de la política, hipocresía y la desesperación por sobrevivir en un mundo que, por más global que se titule, sigue trabajando individualmente, a nivel ciudad y a nivel país, para conseguir beneficios individuales.
El motivo principal del viaje era presentar, junto con un grupo de peruanos de los Consejos de Consulta de Estados Unidos, una serie de pedidos formulados en setiembre en el estado de New Jersey, cuyo objetivo primordial es la mejora de las relaciones entre los peruanos en el exterior y los peruanos en el Perú.
Estás soñando – me había dicho un amigo de un país hermanísimo, prominente en los medios de prensa hispanos en Canadá, antes del viaje -, nosotros ya tratamos eso hace años, y no funcionó. A nadie lo importa lo que los nacionales en el extranjero hagan, somos un problema para los politicos de allá..
Palabras sabias, tengo que admitir, ya que luego de una reunión con connacionales en Nueva Jersey, más el viaje a Lima, y, pese a las conversaciones con distinguidos funcionarios representantes del Ejecutivo, Legislativo y Judicial, incluyendo al mismísimo Presidente de la República, la impresión es que no somos más que piedras en el zapato, una especie de supositorio que ha evolucionado, ha morfado y se ha convertido en un problema para el cuerpo diplomático peruano.
Nos comprometen a formar un comité organizador de cambios al reglamento de los Consejos de Consulta y a la creación –idea nuestra- de un Congreso Permanente de Consejos de Consulta, pese a que desde el 4 de setiembre, hace tres meses, ya presentamos el pedido de cambios al reglamento y ya pedimos que se forme el Congreso Permanente. Pareciera que la intención es demorar las cosas unos meses más y pasar la pelota a otros funcionarios de la Cancillería.
Para que nos pongamos de acuerdo en los cambios, para que los presentemos y para que se revisen, pasaran unos meses más, suficientes para que un nuevo gobierno -las elecciones son en abril de 2006-, tome control y retrocedamos a fojas cero,
Si la idea es que los Consejos de Consulta sean entidades cuya misión decorativa principal sea acompañar a cada Cónsul a saludar a la bandera cada 28 de Julio, será mejor que se disuelvan los Consejos y no sigan sirviendo solamente como instrumentos decorativos. Para saludar a la bandera en Fiestas Patrias, nos sobran compatriotas, deseosos de figurar en la fotografía del día siguiente.
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