Cartas de Opinion

Experiencias en PENNAT

Bolsas escolares para niños de guatemala.


Bolsas escolares para niños
Un sábado de enero nos reunimos con Shena y su prima.

Las tres teníamos mucho entusiasmo por hacer las bolsas escolares. Al hacerlas, yo pude recordar lo que sentía cuando cada principio de año, también recibía mis cuadernos, crayones, acuarelas, lápices, lapiceros y todos los útiles que me motivaban a empezar un nuevo año escolar... Yo fui más afortunada, materialmente hablando, que estos niños para quienes estábamos haciendo las bolsas... y entonces pensé que, si yo sentía entusiasmo al recibir los útiles nuevos... cuán grande sería el entusiasmo de estos chiquitos al recibir los suyos...

Hicimos las bolsas con mucho amor… con mucha ilusión… Pasamos todo el día sábado desde muy temprano…Creo que no hay mejor manera de compartir un sábado, si el propósito es dar nuestro tiempo para esbozar una sonrisa en un niño… en una niña… Esta vez, sería para ver la sonrisa en “muchos niños y niñas de nuestra Guatemala…” Quedamos en reunirnos con el director de PENNAT para ir a repartir las bolsas…

Y así llegó el día… Un día caluroso y soleado de nuestra querida Guate… Cargamos los tres carros con las bolsas y nos dirigimos a la Terminal… Imagínense… como será para quien ya no está acostumbrado a transitar por esos barrios tan característicos de nuestra ciudad… Por todo lo que se lee… por todo lo que se escucha… por todo lo que se cuenta…

Estacionamos los carros… y no sé bien de dónde… empezaron a aparecer varios muchachos con la sonrisa que distingue tanto al puro chapín… Con gran entusiasmo, Jairo, el director de PENNAT, les indicó que empezaran a descargar los carros y llevasen las bolsas a las diferentes aulas… Detrás de ellos fuimos nosotros…

Conforme fuimos avanzando… Me di cuenta que no hay nada que temer… que nuestra gente es sencillamente bonita… que tiene el “buenos días” listo para cualquier persona que pase frente a ellos, aún sin conocerla y con la sonrisa franca en sus labios… La confianza me llenó y me sentí como que estuviese caminando por un lugar muy familiar…

Los niños, sin haber aún recibido sus bolsas, ya reflejaban la mirada inquieta y ansiosa por recibir algo que no se estaban esperando… Nos tomamos unos minutos para explicarles que las bolsas escolares se habían comprado gracias a la contribución de un buen grupo de guatemaltecos que radican en Toronto, Canadá. Les contamos que los fondos se recaudaban con celebraciones como “El Día de la Madre”, “El Día del Padre”, “Navidad” y otras fiestas similares.

Luego procedimos a la entrega. Visitamos varias aulas. Y en cada aula, pudimos conversar con algunos niños… con los maestros… con el director mientras caminábamos de una clase a la otra…

La entrega de los útiles me emocionó mucho… pero me emocionó mucho más lo que les voy a contar:

Los niños que visitamos en la Terminal, oscilan entre los 6 y 9 años… Todos estos niños son hijos de las personas que venden en la Terminal. Se levantan con sus papás a las 4 de la mañana. Se van a trabajar con sus papás a esa hora. A las 8 de la mañana ya están en las aulas, listos para divertirse aprendiendo… Salen a las 12 del medio día y de nuevo… a trabajar con sus papás…

Los maestros fueron niños como éstos que les describo… Han tenido la misma vivencia… Y por eso, pueden perfectamente comprender cómo es la vida de estos niños… Y también por eso, pueden enseñarles con mucho amor… No hay ser humano que se resista a aprender, si nos enseñan con amor y comprensión… No hay ser humano que nos comprenda mejor, que quien ha pasado por una circunstancia similar…

Jairo nos platicó que de 19,000 niños que habían tenido en sus aulas… solamente 3 habían caído en drogas… De los tres, lograron rescatar a dos… y en toda la historia de PENNAT y habiendo apoyado a esa cantidad de niños y niñas, solamente uno no habían logrado rescatar… Eso sólo lo puede lograr el que los niños y las niñas sientan que se les está enseñando con amor… Porque creo que todos sabemos que el amor no es decir que hacemos algo con amor… sino la capacidad de poder hacer sentir a las personas, que lo que les estamos dando, lo estamos haciendo con amor… Y ese es el gran secreto de PENNAT…

Al finalizar la entrega de las bolsas… era la hora de la refacción… Se nos acercaron los niños, con apenas sus 6 ó 7 añitos… llevaban en sus manitas su refacción… pero no para comérsela… quería dárnosla… Imagínense… esos niños… a quienes les costaba tanto ganarse el dinero para vivir al día… nos estaban compartiendo lo único que tenía para comer… Y a veces nosotros, que tenemos mucho más que ellos… dudamos en dar… No sabíamos qué hacer… El rechazar lo que nos estaban compartiendo, podía herir sus sentimientos… pero tampoco podíamos quitarles su refa… así que decidimos que nos dieran un poquito y así comíamos todos… y no les quitábamos el impulso de dar … de compartir… Y así… nos retiramos y los dejamos llenos de alegría…

Cuando estaba haciendo las bolsas sentía una gran emoción… pero nunca imaginé que la emoción que sentiría al repartirlas sería lo que me motivaría a desear ser una voluntaria para trabajar con esta organización…

En estos momentos estoy esperando a ser operada de la columna. La operación será el martes, pero en cuanto yo esté recuperada… mis pasos se encaminaran cada sábado a apoyar a los niños y niñas de PENNAT… Están repartidos entre la Terminal, la Placita Quemada y Ciudad Peronia… PENNAT ayuda a niños desde los 6 años hasta los 18… cuando los deja listos con un oficio para poder optar a un trabajo digno…

Yo les seguiré contando más cosas… conforme me vaya adentrando en el trabajo y vaya conociendo sus necesidades…

Cuando vengan por Guate… hagan un tiempo para recorrer, visitar y conocer el trabajo maravilloso de esta organización… Les va a tocar el corazón…
Publicado: 10 de mayo, 2010
Por Lourdes Margarita Baldizón
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